Su colección de estampitas de personajes espirituales era fantastica. Los habia ordenado por año de canonizacion y por número de milgaros realizados - es para que sepan que me preocupo por darles el lugar que se merecen - me dijo Marcos cuando le pregunté el por qué de sus desmedida desmision de tener tantas fotos trucadas en su velador. - Se que tú no crees en ellos, Hans, pero creeme que los santos, por más poco conocidos que sean, tienen su milagrito bajo el brazo - me siguió diciendo el devoto. - Si claro, si hasta dicen que ese tal Chacalon cumple milagros...- le respondí yo - y eso que no está canonizado ni por el párroco de su barrio jajaja - terminé con mi risita estupidamente sarcástica mientras él me decia que yo me podria burlar todo lo que quisiera pero que eso no cambiaria su fe en los santos y que eso no cambiaria su afán coleccionista ni sus costumbres adoraistas ni nada de lo que el habia cultivado siempre.
Y esque Marcos habrá sido muy inteligente pero también era muy ingenuo y siempre le atribuyó un milagro a un santo hasta por sanarse de una fiebre - cuando en realidad le deberia de haber prendido unas velitas al doctor y hasta a los medicamentos.
Hasta que un día su madre, la señora Begoña, enfermó terriblemente. Ella vivia con él en la pensión de la señora Carolina, a unas cuadras de mi casa en una casa muy bonita y a la cual la luz del sol alumbraba para llenarla de vida y de alegria; y esque estaba hubicada en un lugar muy atractivo. Marcos empezó por hacer eso que siempre hizo en momentos de angustia: prenderle una velita a todos sus santos, en orden de canonización y por número de milagros concedidos. - Tú sabes que no rezo, pero por tratarse una persona a la cual estimo tanto lo haré, Marcos, ya verás que todo saldrá bien - le dije para darle ánimos antes de despedirme de él en la clínica.
Fue una de las noches más largas que recuerde y Marcos la pasó acompañando a su madre y resandole a sus santos y golpeandose el pecho y queriendo ser Dios. A la mañana Marcos estaba debastado, ni sus rezos ni los mios dieron resultado. Su madre habia dejado de existir por eso de que la vida no es eterna. En la tarde la pensión en la que vivian no era visitada por los rayos del sol asi que ya no se veia llena de vida y alegria si no de todo lo contario.
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