lunes, 13 de diciembre de 2010

No señor, se me fue el agua

Cuando era niño mi madre siempre me decía que no había nada mejor que ayudar a las personas que más lo necesitan así no sepamos quienes son porque así tendría más sentido y razón que nos ayuden si alguna vez necesitamos algo si lo pedimos. Mi padre en cambio nunca me dijo ninguna palabra como la que me decía mi madre y más bien no le importaba nada la los problemas de los demás más que nosotros mismos porque eramos su familia y porque siempre tuvo que pensar como hacer para alimentar cinco hijos que ya no pedian teta. Hoy tiré por la borda todos los concejos de mi madre; los cuales seguí al pie de la letra cuando hubo ocación y empecé a pensar como mi padre: tan egoísta y cretinamente que hasta merecería la pena de muerte.

Un hombre tocó la puerta de mi casa, sin ganas y con mucha sed. Supe que tocó el umbral sin ganas porque a las justas y se escuchó los golpes sobre la madera y supe que con mucha sed porque ni bien abrí la puerta un hombre con los ojos hundidos y con los labios resecos me pidió, con una voz ronca y seca, que le llene un poco de agua en una bolza que tenía en las manos para refrescarse del calor que hacia hoy con más fuerza, aunque yo no sentía tanto calor porque estaba dentro de mi casa y porque estaba protegido del sol gracias a que tenia un techo sobre mi. Pero aquel hombre de apariencia cansada y ropa harapienta me decía con su mirada que afuera el sol era incandescente e infernal y que si tenía sed era porque se la habia pasado caminando todo el día en busca de un pan que llevarce a la boca y que si estaba cansado era porque el pan que se habia llevado a la boca estaba seco - como el clima - y que masticar un pan seco fatiga la mandíbula y que necesitaba rehidratarce antes de que oscurezca para que pueda llegar a su casa y tenderce sobre su cama de pasto y ampararce bajo la sombra de un árbol.

Me pidió un poco de agua para calmar su garraspera con el POR FAVOR más educado que me habían dicho en toda mi vida - sorprendido quedé al ver que un pobre diablo tenía más educación que mis amigos universitarios - y sin embargo yo dejé que su sed se prolongue quién sabe por cuántas casas más porque le dije NO SEÑOR amparándome en la noticia que escuché temprano en la que decían que en mi distrito y otros más se cortaría el servicio de agua potable. "No señor, se me fue el agua" le dije con la más grande desconfianza y con el menor remordimiento de negarle un poco de agua a un ser que seguramente dentro de todo tiene una vida menos miserable que la mía, teniendo en cuenta que ahora he caído demaciado bajo al negar un baso de agua y más bajo al mentirle a alguien diciéndole que se cortó el servicio potable.

Siguió con su sed en la garganta, con la boca casi seca y con la saliba en proceso de evaporación y se dio cuenta de mi desconfianza y me miró con más atención y así se quedó por un buen tiempo hasta que soltó su: "BUENO, GRACIAS DE TODOS MODOS, GRACIAS Y PERDÓN POR MOLESTAR" mucho más educado que el por favor que soltó al principio. Y se retiró y yo cerré la puerta y empecé a sentirme miserable

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