martes, 15 de febrero de 2011

San Valentin

Cuando abri los ojos (o al menos eso crei) suspiré porque tenia la idea tan clara como un manantial de que la pasaria con mi enamorada toda la tarde de San Valentin. Porque ya era hora de decirle a mis amigos que por favor no se recientan conmigo por ya no salir con ellos a celebrar el dia de la amistad ya que ahora soy un hombre comprometido con la mujer de mis "sueños". Tenia la certeza de que la tarde de los enamorados y la noche de los enamorados seria perfecta y que ni el maldito calor que haria, ni el trafico que habria, ni toda la gente que las calles repletaria malogrian un momento tan especial como ese.

A Victoria la conoci en una pradera muy hermosa y creo que la hice mi enamorada el mismo dia que la conocí - es que con ella el tiempo es uno solo y a su lado uno nunca sabe si ha pasado un minuto o una eternidad -. Y como era nuestro primer dia de los enamorados como enamorados pues decidi hacer de él el dia más especial de mi vida y de su vida- aunque al final nuestra vida se haya desvanecido en un abrir y cerrar de ojos -.

La recogi en taxi a su trabajo porque por alguna cosa extraña a su jefe le dio por dejar salir a todo el personal a las tres de la tarde cuando generalmente salen a las sies teniendo en cuenta que era un dia muy laborable porque era lunes. Victoria me miraba como siempre y decia pocas palabras como siempre porque siempre era yo -o al menos por ese instante lo fui - la persona que iniciaba y terminaba un tema de conversación. Fuimos a pasear el Parque del Amor agarrados de la manos hablando de quien sabe qué cosas y besandonos quien sabe cuantas veces. Hice magia y le regalé una rosa muy roja y muy grande y ella la aceptó con esa sonrisa de ensueño. La llevé a cenar a un restaurant muy bonito en donde todo costaba un ojo de la cara - no me importó porque por ella me hubiese quedado tuerto y ciego -.Reimos y hablamos y eramos felices.

Pero siempre llega un momento en el que uno se da cuenta de la realidad. Después de comer fuimos a un hotel frente al mar para dar rienda suelta a nuestros bajos instintos. Victoria estaba tranquila y yo tambien, yo queria y ella tambien. Y como dije siempre llega un momento en el que uno se da cuenta de la realidad: La luz de fue, quedamos a oscuras y de pronto su voz se tranformó en eco y yo no sabia donde estaba.

Cuando todo se aclarecio habia despertado de mi sueño, no habia Victoria, no habia un hotel frente al mar, no habia nada más que yo en mi cuarto, que yo en mi cama, que yo otra vez soñando cosas que no son y soñando con personas que no existen.

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